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El termómetro y el niño del fondo

Salió el ENLA 2025. Antes de volver a gritar «emergencia», vale la pena entender qué mide de verdad esta prueba, qué dice el informe del Banco Mundial que muchos van a citar, y por qué la salida no es estandarizar, sino ponernos de acuerdo entre todos. Roberto Barrientos Mollo Hace un tiempo, en una conversación sobre el caso de Sobral —ese distrito del nordeste brasileño que se volvió leyenda por enseñar a leer a casi todos sus niños—, me enamoré de una herramienta. La llamaban, cariñosamente, el «alfabetómetro»: una especie de termómetro visual donde, apenas el niño llega a la escuela, uno ve en qué punto está su lectura. Me pareció brillante. Claro, motivador, honesto. Lo conté con entusiasmo. Hasta que una colega que trabaja desde el mundo de la inclusión me hizo una pregunta que no he podido sacarme de la cabeza. Ella no se opone a medir; lo maneja mejor que yo. Pero me dijo: ¿y el niño que siempre está al fondo del termómetro? El que tiene una condición, el que avanza más lento. ...

Sin iniciativas no se va a poder hacer nada


Quiero felicitar al profesor Milcíades por salir al encuentro con la redacción del mentado boletín de Mejoramiento de la calidad. El cambio se va a dar sólo si trabajamos en equipo. Así como el interés de la profesora Loyola de comenzar la planificación de la mesa redonda.

Quería compartir algo con todos. Después de visitar algunas universidades de prestigio en nuestr país, que como sabemos que al haber nacido por un interés lucrativo, algunos se prejuician contra las mismas porque son universidades empresas. Al contrario de las nacionales que nacen como un servicio sin fines de lucro con el único fin de servir a la sociedad en la formación de los jóvenes, más allá de que muchas veces han servido a interes políticos e ideológicos. Pero sin embargo es evidente la eficiencia y el buen servicio que se da en estas últimas. Llevo cursos en una universidad y fui a otra a sacar unos libros, porque sé que tienen un convenio, apenas mostré el carnet de la otra y pasaron el lector láser, se imprimio mi ficha de entrada con mi DNI, y demás datos personales. Me sorprendió la eficiencia y rapidez del proceso. Sin hablar de la cantidad de proyectos y servicios rápidos de servicio al estudiante, así como bases de datos accesibles con texto completo.

Creo que los docentes de las universidades nacionales tenemos mucho que aprender de las universidades empresa. Si nuestro interés es justamente, valga la perogrullada, desinteresado, entonces, deberíamos de dar más y ser mucho más creativos en servir a las personas que se nos están confiando y no fallarles, servir a la sociedad que espera una respuesta urgentemente , a los males sociales, económicos y morales.

A mi parecer el problema no está sólo en la asignación de recursos, sino también en una revolución del pensamiento , cambio de actitudes, para poder emperza a generar un cambio cualitativo en la educación pública, superior o secudaria.
Quiero expresar mi apuesta por la educación pública. Puesto que el cambio depende de las personas, así ha sido en la historia de la humanidad y así seguirá siendo, somos las personas que transforman las instituciones, organismos y naciones, no al contrario.

Es hora pues de empezar a unir nuestras fuerzas y explotar más nuestras capacidades creativas, pero sobretodo transmitir el entusiasmo, esperanza por un futuro más digno y más justo.

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