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El cuento que no escribió ningún niño

Roberto Barrientos Mollo Abrí el primer fólder con gusto. Me habían invitado como jurado de la etapa de red del Premio Nacional de Narrativa y Ensayo José María Arguedas, y yo siempre llego contento a estos encuentros: estar con mis escuelas, con mis docentes, con mis directores, es de las cosas que más disfruto de mi trabajo. Antes de empezar la revisión hubo café, saludos, conversación. Luego, los fólderes. Leí el primer cuento. En la tercera línea ya lo sabía. Esto no lo escribió un niño. No fue una intuición vaga. Fue el tipo de guion, el tipo de redacción, esa tersura sin fisuras que uno reconoce cuando ha leído miles de textos escolares. Seguí revisando. Cuentos y fábulas de primaria, cuentos y ensayos de secundaria. Luego contrasté mis sospechas con varias herramientas de inteligencia artificial. El diagnóstico se repetía: demasiado sintético, demasiado perfecto. Y aquí quiero ser honesto: ningún detector es infalible, y no pondría las manos al fuego por cada caso individual. Pe...

¿cuál es el fin último de la experiencia escolar?

Estaba revisando un interesante  libro titulado “Cómo mejorar centros educativos” de Antonio Bolivar, un reputado experto en evaluación y mejora educativa, y en un momento afirma que “la mejora de los aprendizajes de los alumnos… es la misión última que justifica la experiencia escolar”. ¿Es cierto eso? Antes de entrar en un debate es necesario definir los términos del mismo.  Pero el problema es que la palabra aprendizaje tiene una gran cantidad de definiciones lo  que genera una ambigüedad en la determinación del fin último  de la escuela.

Si nos referimos a aprendizaje como proceso en el que la persona descubre el sentido de su vida, se conoce a sí misma, descubriendo su mismidad,  vislumbrando la misión única e irrepetible que está llamado a cumplir y desplegar a sí sus dones y talentos para el bien de los demás, entre ellos la capacidad de comprensión de la realidad en todos sus aspectos, en todos los niveles de lo real. Entonces estamos de acuerdo.

Pero si para otro aprendizaje es adquirir una cantidad de saberes, conocimientos, desarrollar habilidades  y hábitos mentales para una adecuada aplicación de los mismos se va reduciendo nuestra visión.

Y si para otro aprendizaje es tener un buen rendimiento en determinadas materias, se ve reducida aún más nuestro fin de la escuela.

Quiero decir de que es importante explicitar que el fin último de la escuela y de la educación y el pleno despliegue de la persona humana, que sea feliz realmente, en sintonía con su esencia.  Y que es necesario explicitarlo, sino corremos el riesgo de generar muchos fines últimos de la educación y por tanto de la escuela.

Valoro y sigo el trabajo de expertos, pero no quisiera que caigan en querer reformar aspectos externos y no querer tocar lo profundo de la vida del alumno que es encontrar un sentido a su  existencia, esto ilumina todo lo demás.

 

Comentarios

Anónimo dijo…
Profesor estoy totalmente deacuerdo en que el aprendizaje no solo es acumular conocimientos y habilidades, sino por el contrario es como Ud. dice el proceso en que el alumno descubre el sentido de la vida vislumbra la misión que está llamado a cumplir y despliega los dones y talentos para el bien de los demás, cuan hermoso sería si todos los maestros nos abocamos a sacar lo mejor de nuestros alumnos ...seguro que cambiariamos nuestra ya decadente sociedad.

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