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Las reglas del poder que nadie te enseñó (y que explican todo lo que pasa en Silicon Valley)

  Lo que Sam Altman, Dario Amodei y un profesor de Stanford pueden enseñarle a cualquier líder educativo Hace unas semanas, The New Yorker publicó una investigación de año y medio sobre Sam Altman, el CEO de OpenAI. La escribieron Ronan Farrow y Andrew Marantz . Más de cien entrevistas. Memos internos. Mensajes de Slack. El título lo dice todo: "Sam Altman podría controlar nuestro futuro. ¿Se puede confiar en él? " Un exmiembro de la junta directiva de OpenAI lo resumió así: "Él no está limitado por la verdad. Tiene dos rasgos que casi nunca se ven en la misma persona. El primero es un fuerte deseo de agradar, de caer bien en cada interacción. El segundo es una falta de preocupación casi sociopática por las consecuencias de engañar a alguien." La reacción predecible es la indignación moral. ¡Qué terrible! ¡Hay que detenerlo! Pero yo leí ese artículo con otra lente. La del liderazgo organizacional. La de la ciencia social del poder. Y lo que encontré fue algo más ...

La escuela genial

Estaba leyendo el último artículo de Javier (Newsletter Nº 45 Las personas no son lo más importante) en el que cita a MALCOLM GLADWELL , un famoso líder de opinión, revisando lo que escribe me encuentro con un interesante artículo Así encontrará el éxito, en el que reflexiona sobre los elementos que intervienen para llegar al éxito. Gladwell llega a la conclusión de que para que se dé el éxito son necesarios factores familiares, culturales, innatos, pero sobretodo el elemento del esfuerzo personal. Hace referencia a las diez mil horas para llegar a la maestría.

me parece interesante puesto que Gardner desarrollaba la misma idea años atrás en sus investigaciones acerca del genio, de la creatividad.

Haciendo la traspolación al tema escolar, me pregunto ¿Cómo llegar a la “genialidad” en una escuela? ¿Cómo se hace para que una escuela llegue a la maestría que le conlleve al éxito? ¿Cómo realizar esas 10 000 horas de trabajo esforzado y continuo comunitariamente para dominar lo que se hace? En uno de los últimos libros de Fullan (Realization, 2009) hace referencia a las 30 mil horas que una organización tiene que haber realizado trabajando en equipo para ser “buena” colectivamente, para ser buena como organización.

El hecho es que en este mundo posmoderno es un deber que la genialidad de la escuela como organización sea lograda por todas las escuelas. Y me pongo a pensar en cómo hacer de las 50 mil escuelas que tengo en mi país las mejores escuelas, ¿Será posible? ¿Será posible que, como dice David Hopkins, Cada escuela sea una gran escuela? Creo que es difícil, pero posible que después de un duro trabajo en equipo, equipo escolar, equipo municipal, regional y nacional podemos llegar a esa “genialidad” de cada escuela como organización que genere esa “rentabilidad” o “resultados” en los chicos. En chicos más felices, en chicos que comprenden mejor el mundo en el que viven, y actúan en consecuencia, cuidándolo.

(A continuación una entrevisa con traducción a Gladwell, interesante)


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