Moquegua lidera el Perú, pero se estancó: por qué las Comunidades de Aprendizaje Profesional son el siguiente paso
El pasado 26 de marzo tuve el privilegio de conversar virtualmente con 107 directores de la región Moquegua — la región que lidera las evaluaciones nacionales de aprendizaje en el Perú desde hace una década. La invitación vino de la Prof. Carina Ramos Velásquez, especialista de primaria de la DRE Moquegua, y fue acompañada por la Directora de Gestión Pedagógica y directores de las cuatro UGELs: Mariscal Nieto, Ilo, General Sánchez Cerro y San Ignacio de Loyola.
Lo que encontré en esa conversación me confirmó algo que vengo observando en casi 20 años de trabajo en cambio sistémico educativo: incluso la región más exitosa del país enfrenta un techo que las estrategias actuales no pueden romper.
Los datos que nadie quiere mirar
Moquegua es primer puesto. Eso no está en discusión. Pero los datos de la ENLA 2024, publicados por la propia UMC del MINEDU, cuentan una historia más compleja.
En lectura de 4° de primaria, el porcentaje de estudiantes en nivel satisfactorio pasó de 51.9% en 2016 a 50.6% en 2024. Prácticamente el mismo número en ocho años. La UMC misma señala que no existe diferencia estadísticamente significativa entre 2023 y 2024.
En matemática hubo más movimiento — subió a 53.9% en 2024 — pero después de haber caído a 44.3% en 2023. Recuperó terreno perdido, no ganó terreno nuevo.
¿Qué nos dice esto? Que las estrategias que llevaron a Moquegua a la cima — ERE, CreceLee, Conecta Ideas, los maestros gestores — funcionaron. Pero ya dieron lo que podían dar. Hacer más de lo mismo no romperá un techo de ocho años.
Lo que encontré al preguntar
Durante la ponencia utilicé Mentimeter para hacer un sondeo en tiempo real. Pregunté: ¿Qué porcentaje de las horas colegiadas en tu escuela se dedica a discusión pedagógica real, con casos y datos?
La respuesta mayoritaria fue 0-25%.
Esto no es exclusivo de Moquegua — ocurre en todo el Perú. Las reuniones colegiadas se llenan de coordinaciones sobre pasacalles, aniversarios, documentos de gestión. El espacio para discutir qué está pasando con el aprendizaje de nuestros estudiantes simplemente no existe o es marginal.
Y ahí está el problema: si los docentes no discuten juntos el aprendizaje, ¿cómo esperamos que mejoren juntos la enseñanza?
Pero la semilla ya existe
Lo más valioso de la conversación fueron los testimonios espontáneos de quienes ya están haciendo algo diferente.
Gavi Chacón, articuladora de un proyecto UNESCO en la escuela Vidal Herrera de Yacango, contó que desde 2024 están instalando espacios de análisis de evidencia. "Miramos nuestra práctica. ¿Qué falta? ¿Qué debemos mejorar?" — dijo. En 2026 ya lo tienen calendarizado. No es esporádico; se está convirtiendo en hábito.
Ruth Rosario Vilca, especialista de inicial en la UGEL Mariscal Nieto, describió algo que pocos creería posible: observación entre pares en educación inicial, donde no existen horas colegiadas. Las docentes se citan voluntariamente a las 7:30 de la mañana, antes de su jornada. Lo que empezó con resistencia en 2024 — "¿quién quiere ir primero?" — se transformó en entusiasmo: "yo primero, maestra." La UGEL incluso certificó las horas acumuladas.
Glenny Maita, maestra unidocente desde la escuelita de Chilota bajo la lluvia, preguntó: "¿Cómo funciona una comunidad de aprendizaje para los unidocentes?" Y ella misma ya tenía la respuesta: un grupo de instituciones unidocentes que desde el año pasado comparten experiencias. Solo les falta formalización y apoyo de la UGEL.
Tres contextos completamente distintos — una escuela urbana con apoyo de UNESCO, docentes de inicial sin horas pagadas, una maestra sola en una escuela rural — y en los tres casos, la colaboración profesional está germinando. No porque alguien la mandó, sino porque los educadores sienten la necesidad.
El debate que reveló creencias profundas
Planteé un caso conocido en la literatura internacional: un docente nuevo llega a una escuela en Ontario donde los colegas usan paneles de palabras con resultados comprobados. En la semana 1 le sugieren usarlos. En la semana 3 insisten. En la semana 6, van a su aula y le dicen: "Vinimos a ayudarte a colocarlos y a planificar cómo usarlos."
Pregunté: ¿esto es violencia profesional, presión o persuasión?
Las respuestas fueron diversas y reveladoras. Varios directores dijeron "persuasión" o "sana presión." Pero Freddy Maldonado dijo claramente que es imposición: "Lo que le funciona a un grupo no necesariamente me funciona a mí." Alberto López preguntó si acaso el docente nuevo tiene su propia estrategia que no está compartiendo. Roxana Flores dijo que el tono de la semana 6 "te pone contra la pared."
Este debate — que duró varios minutos y generó intervenciones apasionadas — es exactamente lo que una comunidad de aprendizaje profesional produce: discusión honesta sobre la práctica, donde las creencias se ponen sobre la mesa y se cuestionan con respeto.
Y es exactamente lo que falta en la mayoría de escuelas peruanas.
¿Qué puede hacer un director el lunes?
Les propuse cuatro movimientos concretos:
1. Proteger el tiempo. Si no hay un espacio semanal sagrado para discusión pedagógica — aunque sean 30 minutos — no hay comunidad posible.
2. Cambiar la agenda. Todo lo administrativo va por comunicado o WhatsApp. La reunión es para hablar del aprendizaje.
3. Poner evidencia en la mesa. ¿Qué dicen las evaluaciones? ¿Qué niños no están aprendiendo? Sin datos concretos, la reunión es pura opinión.
4. Modelar la vulnerabilidad. El director que dice "yo también tengo dificultades con esto" abre la puerta para que los docentes hagan lo mismo. Sin vulnerabilidad no hay confianza, y sin confianza no hay comunidad.
¿Dónde está tu escuela? Autoevalúate
Durante la ponencia, varios directores se autoevaluaron en vivo con una herramienta que diseñamos para esta ocasión. Olinka Luque, directora de inicial, compartió su resultado: 8 sobre 16 — "En camino". Lo más valioso no fue el número, sino lo que dijo después: "Lo que voy a implementar es el espacio de discusión profesional."
Esa es la idea. No es una evaluación externa — es un espejo. 16 indicadores organizados en cinco dimensiones (discusión profesional, observación entre pares, cultura colaborativa, impacto en el aula, clima institucional) que te ayudan a identificar dónde estás hoy y qué puedes cambiar esta semana.
La herramienta es gratuita y está disponible para cualquier director, subdirector o especialista que quiera usarla con su equipo:
→ Autodiagnóstico CAP: ¿Somos una comunidad de aprendizaje profesional?
Cinco minutos. Resultado inmediato. Compártela con tu equipo directivo — la discusión que genera vale más que el puntaje.
Lo que viene para Moquegua
La DRE Moquegua está preparando una directiva regional 2026 sobre comunidades de aprendizaje. Ojalá que los conceptos discutidos en esta ponencia sirvan como insumo para que esa directiva no sea un formato más que rellenar, sino un marco que proteja y promueva la discusión profesional auténtica.
Moquegua ya demostró que puede ser la mejor en resultados de pruebas. La pregunta ahora es si puede ser la mejor en cómo sus docentes aprenden y crecen juntos. Las comunidades de aprendizaje profesional hacen esto posible.
Y la semilla, como vimos, ya está plantada.
Roberto Barrientos Mollo es Director del Centro de Innovación Educativa (CIE) en la Universidad Marcelino Champagnat. Autor de "Liderar y Gestionar la Innovación Educativa." Trabaja con UGEL 01 Lima Sur (307 escuelas), Paruro y Quispicanchi en Cusco.
Contacto: rbarrientosm@umch.edu.pe | cie.pe | robertobarrientos.com
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