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El mapa y la brújula

Brunner abrió el Congreso Iberoamericano de Liderazgo Escolar mostrándonos el bosque. A nosotros nos toca caminarlo con una brújula. Por Roberto Barrientos Mollo Hay un riesgo silencioso en todo congreso de especialistas: la miopía. Quienes trabajamos en liderazgo escolar e intermedio podemos pasar tres días mirando con lupa nuestras investigaciones y nuestras experiencias, sin levantar la vista al paisaje que las contiene. La conferencia inaugural de José Joaquín Brunner en el Congreso iberoamericano de liderazgo y mejora escolar que reunió la semana pasada a la región en Santiago de Chile fue, por eso, un broche de oro al revés: en lugar de cerrar, abrió. Nos hizo ver el bosque —los grandes cambios del mundo— antes de dejarnos entrar a los árboles. Y nos entregó un mapa para empezar a navegar y bregar en él. Lo primero que hizo Brunner fue algo que rara vez nos permitimos: reconocer las conquistas. En medio del clima de crisis permanente que cultivan los titulares, recordó que la hu...

La redistribución del poder en la escuela

Algunas reflexiones que me ha generado la lectura del artículo de Calderón.
Es necesario redistribuir el poder en la escuela para la toma de decisiones por dos razones:
En primer lugar para poder atender y responder mejor a las necesidades de los estudiantes y favorecer su despliegue y desarrollo como persona, el fin último de la escuela.
En segundo lugar porque esta redistribución del poder se expresa en los espacios de participación escolar, ésta a su vez es una dimensión de la participación ciudadana. Esto significa que si queremos construir un país más sólido y democrático debemos de promover espacios de redistribución del poder.
Estas dos razones son válidas y aceptadas en el papel. Pero cómo hacemos para que espacios culturales donde el poder lo han tenido unos pocos,  cambien. 
Entender que el camino pasa por establecer estrategias de cambio de culturas organizativas, y sobre eso la literatura hoy día es lo suficientemente abundante como para empezar con pie derecho.
Por ello creo que le cambio de cultura en la escuela, lo que Cuban llamada gramática escolar, es posible, asimismo el cambio de cultura en cómo funcionan lo gobiernos locales y regionales, también es posible. Solo es necesario utilizar la estrategias correctas que la ciencia del cambio nos ofrece.
Como todo aprendizaje es necesario un entrenamiento regular y constante, viene a mi mente la experiencia que desarrollamos en el 2007 con el proyecto de autoevaluación escolar con 30 escuelas, que en esencia fue un ejercicio de redistribución del poder, de dar voz a los alumnos y padres.  Con ejercicios y técnicas concretas que resultaron bastante útiles para cuestionar las prácticas participativas de la escuela. Nos basamos en la interesante experiencia realizada por  John Macbeath,  Denis Meuret, Lars Jacobson y Michael Schratz en el año 1997.