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El cuento que no escribió ningún niño

Roberto Barrientos Mollo Abrí el primer fólder con gusto. Me habían invitado como jurado de la etapa de red del Premio Nacional de Narrativa y Ensayo José María Arguedas, y yo siempre llego contento a estos encuentros: estar con mis escuelas, con mis docentes, con mis directores, es de las cosas que más disfruto de mi trabajo. Antes de empezar la revisión hubo café, saludos, conversación. Luego, los fólderes. Leí el primer cuento. En la tercera línea ya lo sabía. Esto no lo escribió un niño. No fue una intuición vaga. Fue el tipo de guion, el tipo de redacción, esa tersura sin fisuras que uno reconoce cuando ha leído miles de textos escolares. Seguí revisando. Cuentos y fábulas de primaria, cuentos y ensayos de secundaria. Luego contrasté mis sospechas con varias herramientas de inteligencia artificial. El diagnóstico se repetía: demasiado sintético, demasiado perfecto. Y aquí quiero ser honesto: ningún detector es infalible, y no pondría las manos al fuego por cada caso individual. Pe...

¿Por qué ser optimistas en un mundo en crisis?


Kevin Kelly presenta varias razones para que todos seamos optimistas acerca del devenir histórico a pesar de lo que se ve en la realidad.  En su opinión todo progreso ha sido gracias a los optimistas y ellos configuran la historia. Vivimos en una protopia y no en una utopía. En la primera se afirma que vivimos en un mundo en el que las cosas son un poco mejores. 
El optimismo no es un sentimiento es una acción racional de mirar el progreso histórico de los últimos 500 años. No lo vemos por tres razones: 
1)  No podemos ver lo  malo que ya no sucedió. Por ejemplo, los millones de niños que no murieron de viruela estos años. O los miles de niños que no adquirieron poliomelitis. Todo eso es bueno.
2) Las cosas buenas pasan de manera más lenta que las malas. Por ello no las notamos. 
3) Las sociedades solo pueden crear un pequeño porcentaje más respecto de lo que destruyen. 
Afirma que “debemos ser optimistas porque creemos que nuestra capacidad para resolver problemas es mayor de lo que pensábamos”.  La colaboración nos permite ir más allá de nosotros mismos. Para colaborar hay que confiar en el otro y la confianza implica un tipo de optimismo. Confiar en lo que harán las generaciones futuras es un tipo  optimismo. Por ejemplo , ahora disfrutamos de los logros de las generaciones pasadas. Por lo tanto debemos  ser buenos antepasados. Esas dos acciones son optimismo. 
Los problemas son oportunidades.  Las soluciones del pasado a determinados problemas son los nuevos problemas de ahora. Por ejemplo, el problema de energía generó la solución del uso de combustibles. Esa solución es nuestro problema ahora. Por ello todo problema tiene una  solución potencial que generará nuevos problemas en el futuro. Todo problema tiene soluciones posibles.
Por todo ello debemos es una obligación moral ser optimistas y actuar en consecuencia.
En general, me gustaron sus ideas porque  sin optimismo no podemos vivir la vida. Pero no un optimismo ingenuo que no mira lo malo sino un optimismo realista que  a pesar de la crisis eleva la mirada y empieza a trabajar por construir un futuro distinto.

Se puede ver la charla completa en  https://www.ted.com/talks/kevin_kelly_the_future_will_be_shaped_by_optimists 



 

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