El estatus docentes y el estatus del Chef


En el Perú se ha realizado en estos días una evaluación de “conocimientos y capacidades” a todos los postulantes para las 25 000 plazas de nombramiento docente. El instrumento para generar la evidencia empírica acerca de la la idoneidad del postulante para entrar a la carrera docente ha sido una prueba de papel y lápiz que mide ciertos conocimientos y habilidades. Podría quedarme en analizar y criticar la prueba. Hecho que están haciendo ya varios analistas educativos del medio. Pero quisiera ir más allá.
Todos (prensa, analistas, políticos, etc.) comentan la mala calidad de los docentes y muchos postulan la necesidad de acreditar institutos y facultades de educación. Y la verdad me hacer reír un poco esa visión reductiva. Como si el problema fuera el nivel de exigencia y calidad de formación, solamente. Sin lugar a dudas respeto y apoyo la venida del SINEACE, pero es sólo un pedacito de la solución.

Pasaba por la avenida El Ejército hace unos días por la noche y me llamó la atención la cantidad de alumnos que salían de un instituto de cocina o, perdón, de chefs. Me pregunté cómo es que en relativamente pocos años el estatus del cocinero ha subido rápidamente. Cómo es que jóvenes con muchas capacidades ven la carrera de chef como una opción válida, hoy en día, al igual que elegir medicina o ingeniería. Cuál ha sido el proceso que ha ocurrido para transformar el imaginario colectivo para que se valorice el papel del cocinero.
Un ejemplo: Si a un padre de familia le decían hace 10 años que su hija sale con un cocinero, no le hubiera gustado, si le decimos ahora que su hija anda de novia con un chef, creo yo, la reacción sería distinta. El estatus del cocinero ha cambiado mucho. A mi parecer uno de los tantos factores ha sido el éxito empresarial de varios de ellos, siendo el más llamativo el caso de nuestro querido Gastón Acurio.
Estoy en la búsqueda de la evidencia empírica, si alguien conoce un estudio sociológico sobre los chefs en el Perú o en otro país, le agradecería que me pase el dato. Y si no hay sería interesante que algún sociólogo o antropólogo se sumerja en dicha investigación.
Hoy en día, dígale a un padre de clase media que su hija se va a casar con un profesor y lo más “lógico” en la situación actual, es que no le parezca para nada la idea.
Hoy en día, dígale a un muchacho de clase media o de clase baja, pero con muchas capacidades, que estudie educación porque puede hacer carrera y llegar a ganar después de muchos años 3000 soles ¿Cree que la pensaría? Si sabe que es la profesión más insultada y golpeada (sólo hace falta prender la televisión y escuchar a los políticos), si sabe, además, que en la escuela pública las relaciones son malas ¿Qué joven con sentido común la elegiría sabiendo que puede elegir otra?
Se habla mucho de la calidad de las facultades de educación, en los últimos debates, mas no se toca el tema de la calidad de los ingresantes y sobretodo, el cómo, ¿Cómo hacer que jóvenes con muchas capacidades vean educación como una opción válida junto con ingeniería, medicina o derecho (las clásicas profesiones con cierto estatus)? En mi opinión esta es la clave de la discusión, junto con las demás variables, pero a esta yo le doy 70 % de peso. Y, les digo la verdad, le vengo dando vueltas hace tiempo y se me han ido ocurriendo varias alternativas. Desde las monetarias hasta las que apelan a la vocación de servicio.
Necesitamos cambiar en el imaginario de los políticos y sociedad la idea “profesor puede ser cualquiera”. Ya que todos hemos pasado por las aulas y hemos dictado a alguien en algún momento (desde mi sobrino para repasar una materia a una cátedra en la universidad). Lo que nos ha llevado a creer que no es una profesión complicada, es más, que quizá no sea una profesión. El gobierno peruano, realmente no quiere invertir en formación docente, invertir realmente, significa pagar un precio bastante alto, a nivel monetario y de esfuerzo conjunto.
¿Cómo elevamos el estatus docente? Necesitamos comunidades profesionales sólidas que se hagan respetar. Los docentes no tienen comunidades profesionales que demuestren que son un grupo que maneja saberes técnicos complejos. La investigación-acción, un filón dentro de la metodología de investigación científica, es el espacio de desarrollo profesional docente, pero ¿cuántos docentes manejan investigación-acción? Lo que implica: 1) Una decisión por parte de los actuales docentes de hacerse respetar a nivel profesional, definiendo su área del saber, y si no están formados iniciar a formarse en serio, 2) Una decisión de los tomadores de decisión de creer que es una profesión y una profesión muy compleja, 3) Que la sociedad y políticos sancione severamente a la prensa cuando por sensacionalismo insulta y denigra a la profesión, 4)Que el docente de a pie se decida a generar en las actuales condiciones Comunidades Profesionales de Aprendizaje, y luche por cambiar las pésimas relaciones en los centros educativos, 5) Centrarse en recuperar el fin de servicio de la educación, 6) Generar el perfil del docente peruano, no tenemos estándares de buen desempeño docente, el docente no sábe qué se espera de él, necesitamos estándares de formación inicial y de formación en servicio, y 7) Todos los cambios que se vienen proponiendo hasta ahora (SINEACE, CPM, Evaluaciones Censales a cada vez más años, Incentivos, etc.), pero en coherencia, es decir iniciativas orgánicas e integradas.