EL SISTEMA NACIONAL DE EVALUACIÓN, ACREDITACIÓN Y CERTIFICACIÓN DE LA CALIDAD EDUCATIVA


Acerca del SINEACE

“A caballo regalado no se le mira el diente” reza un dicho popular. Desde hace dos semanas tenemos ya un sistema nacional de medición y evaluación de la calidad. Es motivo de alegría y a la vez presenta varios desafíos. Motivo de alegría porque ya se ha institucionalizado, se ha creado la estructura para poder hacer realidad el principio de la equidad, es decir, una educación que se dé a todos por igual. Si bien ya teníamos la UMC, la misión del SINEACE será mucho más amplia y profunda. A mi parecer se constituye en una oleada que debemos saber aprovechar para que de una vez zarpe la barca de la educación que se encuentra varada hace mucho tiempo y que después de varios tentativos y esfuerzos comunes se ha logrado hacer muy poco.
Presenta a su vez algunas debilidades internas, que esperemos puedan ser subsanadas con el tiempo. Como la dependencia del ministerio de Educación y no del Premier como había sido propuesto en un principio, como es el caso de países como Alemania y Francia, hecho que le da mucha mayor autonomía y flexibilidad. Es de lamentar también de que se genere la división en la educación terciaria entre Superior universitaria y Técnica, hay que reconocer que poseen identidades distintas, pero ambas pertenecen al rango de la educación superior y enfrentan desafíos comunes, como el crecimiento exponencial de los saberes. Habiendo sido en el proyecto inicial propuesta la división en dos entes: uno para la educación básica y otro para la educación superior.

Es un desafío porque puede ser un aliciente para que nuestra educación zarpe de una vez por todas o convertirse en un medio más de simulación y simulacro educativo, de institucionalidad otra vez más la burocracia que no lleva a ningún cambio efectivo.

¿De quién depende todo esto? pues de TODOS, pero de manera especial de los agentes de la educación, aquellos que conviven día a día con los constructores del mañana, y del presente, a lo que les toca ver y vivir junto con ellos los sueños y esperanzas, los dolores y tristezas de los jóvenes y niños de nuestro país. Los maestros debemos ser los primero en aportar a la construcción de nuestro Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa.