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El termómetro y el niño del fondo

Salió el ENLA 2025. Antes de volver a gritar «emergencia», vale la pena entender qué mide de verdad esta prueba, qué dice el informe del Banco Mundial que muchos van a citar, y por qué la salida no es estandarizar, sino ponernos de acuerdo entre todos. Roberto Barrientos Mollo Hace un tiempo, en una conversación sobre el caso de Sobral —ese distrito del nordeste brasileño que se volvió leyenda por enseñar a leer a casi todos sus niños—, me enamoré de una herramienta. La llamaban, cariñosamente, el «alfabetómetro»: una especie de termómetro visual donde, apenas el niño llega a la escuela, uno ve en qué punto está su lectura. Me pareció brillante. Claro, motivador, honesto. Lo conté con entusiasmo. Hasta que una colega que trabaja desde el mundo de la inclusión me hizo una pregunta que no he podido sacarme de la cabeza. Ella no se opone a medir; lo maneja mejor que yo. Pero me dijo: ¿y el niño que siempre está al fondo del termómetro? El que tiene una condición, el que avanza más lento. ...

El caso de Pratham en la India para le mejora de aprendizajes


Luis Crouch me pasó el dato sobre esta ONG que ha colaborado en mejorar aprendizajes en Pratham (India) y me parece muy interesante. Vale la pena revisarlo. Otro argumento más que nos sirve para decir a los escépticos del cambio educativo, que SÍ SE PUEDE mejor drásticamente y de manera sostenible aprendizajes. A continuación de la nota de la web de la UNESCO:

“En los barrios miserables de varias ciudades de la India, una ONG llamada Pratham está llevando a cabo un programa de educación compensatoria en escuelas primarias. Pratham contrata a mujeres jóvenes (balsakhi), que poseen el equivalente de un diploma de enseñanza secundaria y pertenecen a la misma comunidad que los niños. Esas mujeres emparten clases de dos horas por la mañana a grupos de 15 a 20 niños con dificultades escolares, a los que se saca de sus clases, y hacen otro tanto por las tardes. Las maestras reciben dos semanas de formación inicial y luego una formación a lo largo del año. Las balsakhi se centran en las nociones elementales de lectura, escritura y cálculo aritmético, que los niños deberían haber aprendido en el segundo y tercer grado de primaria. Los resultados esperados de esta intervención comprenden los beneficios de la educación compensatoria para los niños que asisten a las clases especiales y la ventaja que para todos los escolares supone la reducción del número de alumnos por clase.

Este programa se utilizó para realizar un experimento aleatorio en las ciudades de Mumbai y Vadodara, donde se empezó a aplicar en 1994 y 1999, respectivamente. En Vadodara, el programa se extendió entre 2000 y 2002 a la mitad de las 98 escuelas que cumplían las condiciones para participar en él. Esa mitad fue seleccionada de manera aleatoria para recibir balsakhi, y sus resultados fueron comparados con los de la otra mitad, que no se benefició de la intervención de estas maestras. Se siguió un procedimiento similar en Mumbai.

Se organizaron pruebas de lectura, escritura y aritmética en todas las escuelas antes del inicio de la intervención de las balskahi y al final de cada año escolar. Participaron más de 15.000 alumnos, lo que permitió efectuar una estimación fiable de los efectos del programa.

Los resultados revelaron una repercusión considerable en el aprovechamiento escolar, que fue notablemente análoga en ambas ciudades. Las puntuaciones de los niños que se beneficiaron del programa progresaron de 0,12 a 0,16, desviación estándar, durante el primer año y de 0,15 a 0,30 durante el segundo año. Los resultados fueron aún más concluyentes por lo que respecta a los niños que tenían un rendimiento más bajo. Los niños clasificados en el tercio inferior mejoraron sus puntuaciones en 0,22, desviación estándar, durante el primer año y en 0,58, desviación estándar, durante el segundo. Además, los resultados indican que las repercusiones directas de la enseñanza impartida por las balsakhi en los niños explican la mayor parte de esta mejora, mientras que en el caso de los niños que no asístieron a las clases compensatorias la mejora obedece sobre todo a la reducción del número de alumnos por clase. Esto significa que las balsakhi fueron más eficaces en sus clases reducidas que los maestros habituales en las clases completas. El estudio ha demostrado tanto la eficacia del programa de educación compensatoria como la posibilidad de incrementar sustancialmente las puntuaciones de los alumnos en las pruebas, a un costo muy reducido. Las estimaciones inducen a pensar que la reducción de la proporción de alumnos por clase es por lo menos dos veces más eficaz cuando se contrata a una balsakhi que cuando se reduce el tamaño de una clase dejando a los alumnos con los maestros habituales, aun cuando las balsakhi no cobran el sueldo íntegro de un docente. Fuente: Banerjee y otros (2003)”

http://portal.unesco.org/education/es/ev.php-URL_ID=34852&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

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