el debate sobre el derecho a la educación: un tema pendiente

Como todos saben Katarina Tomasevski, una ilustre pensadora en temas educativos, falleció hace ya algunos meses de cáncer generalizado después de haber entregado su vida a la lucha por una mejor educación para todos en su trabajo como relatora de la ONU.
Quisiera comentar el informe presentado sobre el derecho a la educación del año 2004. Nos introduce en el gran debate del derecho a la educación que se inserta en el ámbito de los derechos humanos. Hace un repaso de lo que se ha venido haciendo en los años 2003 y 2004. Hace después un análisis de los principales problemas que llevan a una exclusión de la educación por motivos económicos, luego sobre aquellos por motivos de creencias o culturales y analiza finalmente lo riesgoso del uso de ciertos términos que necesitan de una aclaración, como es el caso de la escolarización, que es un medio en sí misma, y que al perder dicho carácter puede ser dañina.




La exclusión de la educación por motivos económicos

Una inmensa cantidad de niños todavía siguen siendo excluidos del sistema educativo por no tener recursos económicos necesarios. Aquí podemos generar la siguiente reflexión, ¿Hasta dónde dejar que el mercado regule los sistemas educativos? ¿Hasta dónde el estado debe ser el ente regulador?
Lo que nos lleva a la pregunta de por qué la educación debe de ser gratuita en los primeros años. Y nos lleva a otra pregunta de fondo por qué la persona es sujeto de derechos. De la respuesta que demos a estas dos podremos dar un sólido fundamento al derecho a la educación.
Katarina hace una seria crítica a sistemas que todavía siguen permitiendo sistemas injustos excluyendo a muchos niños, un ejemplo de ello es el cobro en las escuelas públicas de la matrícula del año escolar, y si no lo hacen de esa manera se generan otras, muchas veces culpar no de la escuela, sino del estado que no distribuye los fondos suficientes para el mínimo funcionamiento de la escuela. El principio de la gratuidad de la enseñanza y de la matrícula muchas veces son consensuados internacionalmente en el papel, pero nunca aplicados.
Lo que lleva a otra discusión y es el papel de perpetuar la inequidad que hace la escuela al, por ejemplo, excluir a las niñas embarazadas del centro educativos.
Es interesante ver cómo han sido todavía pocos los países que prohiben la exclusión de las niñas embarazadas (Bolivia, Camerún, Chile, Jamaica, Malawi y Saint Kitts y Nevis). A lo que yo añado mi particular reflexión, la asistencia de la niña embarazada al colegio es la única opción para su no exclusión. No sería interesante generar experiencias semipresenciales, aprovechando el uso de las nuevas tecnologías o acompañamiento tutorial, en los países en que sea posible. Es decir, estoy de acuerdo con no abandonarlas, pero cuestiono el qué tan formativo puede ser tener 3 compañeritas embarazadas.
Otro tema candente es el tema de la educación sexual y aquí sí, me parece, que si bien es una apasionada por la educación, no termina de apostar por la persona humana, es decir, llega a plantear el derecho del alumnos a conocer las información necesaria sobre sexualidad. Aparecen los términos salud reproductiva y sexualidad responsables, que como bien sabemos han sido eufemismos camuflados por la OMS y la misma ONU, para promover el uso de métodos anticonceptivos, y no sólo sino métodos abortivos, es decir. Al final defiendo el derecho del niño a la “información sexual” en la que le enseño a como asesinar niños, es decir , fomento un derecho en le que atento contra el derecho de otro, el niño que engendré y que no nacerá, porque me enseñaron en la escuela a matarlo. Sin hablar de que promueve la promiscuidad, con más riesgo de generar epidemias de enfermedades infecciosas.
Fíjense lo que dice
“El abismo que media entre la firme reivindicación del derecho de los escolares a recibir educación sexual y su denegación en nombre de los derechos de sus padres indica la gravedad de este problema” (39)
Curiosamente, buscando ser imparcial dice los que se oponen al derecho, ya los planteó como los malos, que no quieren el bien del niño. Cuando sí lo quieren, y sí quieren una educación sexual, pero que no se reduzca a genitalidad, sino a una formación integral de mi sexualidad.
Lo que veo es que es una filántropo apasionada que dio la vida por la educación, pero que, no termina de creer verdaderamente en la persona humana, en el recto uso de su libertad y educación de su voluntad, de que el ser humano de verdad puede vivir la autoposesión, el señorío de sí mismo para decidir por el bien más alto. Es decir, que es posible el no tener relaciones sexuales, que es una de las tantas maneras que tiene la expresión de mi sexualidad, y ser un niño o adolescente normal. Entiendo que en situaciones de guerra, extremas, quizá haya que generar determinado tipo de medidas, pero la excepción no hace la regla.
Acaba comentando los peligros de la escolaridad, entre ellos el tema de la calidad que se da en ellas y los peligros de tipo físico hasta llegar a la muerte del alumno que se pueden producir en ella (por derrumbes de edificios mal construidos por corrupción, por daños al niño en castigos físicos, etc).
Como podemos ver, es todo un panorama desafiante el del derecho a la educación. Hay mucho que debatir, consensuar, y esto se vuelve más agudo cuando hablamos de países enteros.

Para quien desee revisar el artículo se encuentra en http://www.lpp-uerj.net/olped/documentos/1127.pdf