LA EQUIDAD Y LA INCLUSIÓN SOCIAL: UNO DE LOS DESAFÍOS DE LA EDUCACIÓN


Con cuántos personas cieguitas, en silla de ruedas, o con síndrome de Dawn has estudiado, ya sea en la escuela o universidad`

Supongo que no son muchos.

Cuántas veces decimos “este alumno no da” o “este grupo de alumnos no tiene muchas capacidades”, o “es lógico este viene de la sierra” etiquetándolos. Alumnos que al final o tienen que cambiar de colegio o sencillamente salen de la escuela, y entran a la fila de la amplia deserción y repitencia en nuestros países.

Es el interesante título del artículo de Rosa Blanco publicado en RINACE, que invito a revisar.

Es interesante la amplia y abarcadora visión que tiene de la educación inclusiva, yendo más allá de los niños con problemas especiales como muchas veces es visto aquí a todos aquellos que en su unicidad e irrepetibilidad necesitan de una escuela que se adapte a ellos y no ellos a la escuela.

En pocas palabras “el desafío de la inclusión es avanzar hacia una educación para todos, con todos y para cada uno” . Para todos refieriendose al bastante repetido, pero pocas veces aplicado principio de la equidad, todos tienen derecho a una educación de calidad, en segundo lugar CON todos, puesto que es hora de olvidarnos de la separación por diversos motivos (escuelas especiales, etc), somo una familia y como familia-país nos educamos con todos, y una educación PARA cada uno, como decíamos en el párrafo anterior, el principio de personalización.

COMO HACERLO

Todo un desafío el cómo hacerlo, allí van algunas pinceladas,

1.- La formación docente :

. Si queremos que los docentes sean inclusivos y capaces de educar en y para la diversidad es imprescindible que tengan la oportunidad de vivenciar estos aspectos, lo cual requiere cambios profundos en su propia formación.

En primer lugar, las instituciones de formación docente deberían estar abiertas a la diversidad y formar docentes representativos de las distintas diferencias presentes en las escuelas.

En segundo lugar, se les debería preparar para enseñar en diferentes contextos y realidades y; en tercer lugar, todos los profesores, sea cual sea el nivel educativo en el que se desempeñen(OJO, sea cual sea el nivel educativo, es muy cierto qué poco estamos formados los docentes de educación terciaria para dar una educación inclusiva) , deberían tener unos conocimientos teóricos y prácticos sobre las necesidades educativas más relevantes asociadas a las diferencias sociales, culturales e individuales, estrategias de atención a diversidad en aula, la adaptación del currículum, y la evaluación diferenciada, por señalar algunos aspectos.

CONCLUSIÓN

En conclusión una de las soluciones, pasando por la política educativa y un cambio de mentalidad generalizado, está en la formación continua de los docentes:

“En cuánto a la formación continua, dado que la educación inclusiva implica un cambio profundo de la cultura y el funcionamiento de las instituciones educativas, la modalidad de formación centrada en la escuela como totalidad puede ser una estrategia muy válida para transformar las actitudes y prácticas educativas, y lograr que los docentes tengan un proyecto educativo inclusivo compartido.”

La Equidad y la Inclusión Social: Uno de los Desafíos de la Educación y la Escuela Hoy
Rosa Blanco