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El cuento que no escribió ningún niño

Roberto Barrientos Mollo Abrí el primer fólder con gusto. Me habían invitado como jurado de la etapa de red del Premio Nacional de Narrativa y Ensayo José María Arguedas, y yo siempre llego contento a estos encuentros: estar con mis escuelas, con mis docentes, con mis directores, es de las cosas que más disfruto de mi trabajo. Antes de empezar la revisión hubo café, saludos, conversación. Luego, los fólderes. Leí el primer cuento. En la tercera línea ya lo sabía. Esto no lo escribió un niño. No fue una intuición vaga. Fue el tipo de guion, el tipo de redacción, esa tersura sin fisuras que uno reconoce cuando ha leído miles de textos escolares. Seguí revisando. Cuentos y fábulas de primaria, cuentos y ensayos de secundaria. Luego contrasté mis sospechas con varias herramientas de inteligencia artificial. El diagnóstico se repetía: demasiado sintético, demasiado perfecto. Y aquí quiero ser honesto: ningún detector es infalible, y no pondría las manos al fuego por cada caso individual. Pe...

La formación del carácter


Me alegra encontrar artículos como este en el PDK. Creo que el talón de Aquiles de la formación de nuestro tiempo es la ausencia de palabras sólidas como carácter y virtud. Son elementos clave para la felicidad de la personas y, curiosamente, ausentes en los debates políticos. Alguno dirá, las habilidades no cognitivas van tomando importante, es cierto, pero la formación del carácter va más allá de lo no cognitivo. Efectivamente, se habla de educación en valores, pero como decía Manuel R. en una conferencia, el tema de valores, en la práctica no interesa a muchos, es “pa’ la foto, para el desfile o para un diploma en valores” como el que se hizo merecedor la escuela Columbine dos meses antes del trágico tiroteo en 1999.

En este artículo titulado: El objetivo de la educación: la educación del carácter, Shields de la universidad de Missouri, se pregunta “ ¿Qué objetivos debe orientar a los profesores y líderes de la educación a medida que desarrollan las prácticas y políticas para mejorar la calidad de la educación en nuestras escuelas?” (p.49) y responde “La educación debe desarrollar el carácter intelectual, moral, carácter cívico, y el carácter de rendimiento, junto con el carácter colectivo de la escuela” (p.49). El último, carácter en el rendimiento, hace referencia a habituar a la persona a dar lo mejor de sí, en todo momento, la excelencia, la areté de los griegos.

Vale la pena revisarlo, porque rescata lo más valioso de la formación humana, desde los griegos hasta el renacimiento, la formación de hábitos, de determinadas disposiciones que es necesario desarrollar en la persona para su desarrollo pleno.

Referencias

Shields, D. (2011). Character as the Aim of Education. Phi Delta Kappan, 92(8).

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