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El cuento que no escribió ningún niño

Roberto Barrientos Mollo Abrí el primer fólder con gusto. Me habían invitado como jurado de la etapa de red del Premio Nacional de Narrativa y Ensayo José María Arguedas, y yo siempre llego contento a estos encuentros: estar con mis escuelas, con mis docentes, con mis directores, es de las cosas que más disfruto de mi trabajo. Antes de empezar la revisión hubo café, saludos, conversación. Luego, los fólderes. Leí el primer cuento. En la tercera línea ya lo sabía. Esto no lo escribió un niño. No fue una intuición vaga. Fue el tipo de guion, el tipo de redacción, esa tersura sin fisuras que uno reconoce cuando ha leído miles de textos escolares. Seguí revisando. Cuentos y fábulas de primaria, cuentos y ensayos de secundaria. Luego contrasté mis sospechas con varias herramientas de inteligencia artificial. El diagnóstico se repetía: demasiado sintético, demasiado perfecto. Y aquí quiero ser honesto: ningún detector es infalible, y no pondría las manos al fuego por cada caso individual. Pe...

Sin iniciativas no se va a poder hacer nada


Quiero felicitar al profesor Milcíades por salir al encuentro con la redacción del mentado boletín de Mejoramiento de la calidad. El cambio se va a dar sólo si trabajamos en equipo. Así como el interés de la profesora Loyola de comenzar la planificación de la mesa redonda.

Quería compartir algo con todos. Después de visitar algunas universidades de prestigio en nuestr país, que como sabemos que al haber nacido por un interés lucrativo, algunos se prejuician contra las mismas porque son universidades empresas. Al contrario de las nacionales que nacen como un servicio sin fines de lucro con el único fin de servir a la sociedad en la formación de los jóvenes, más allá de que muchas veces han servido a interes políticos e ideológicos. Pero sin embargo es evidente la eficiencia y el buen servicio que se da en estas últimas. Llevo cursos en una universidad y fui a otra a sacar unos libros, porque sé que tienen un convenio, apenas mostré el carnet de la otra y pasaron el lector láser, se imprimio mi ficha de entrada con mi DNI, y demás datos personales. Me sorprendió la eficiencia y rapidez del proceso. Sin hablar de la cantidad de proyectos y servicios rápidos de servicio al estudiante, así como bases de datos accesibles con texto completo.

Creo que los docentes de las universidades nacionales tenemos mucho que aprender de las universidades empresa. Si nuestro interés es justamente, valga la perogrullada, desinteresado, entonces, deberíamos de dar más y ser mucho más creativos en servir a las personas que se nos están confiando y no fallarles, servir a la sociedad que espera una respuesta urgentemente , a los males sociales, económicos y morales.

A mi parecer el problema no está sólo en la asignación de recursos, sino también en una revolución del pensamiento , cambio de actitudes, para poder emperza a generar un cambio cualitativo en la educación pública, superior o secudaria.
Quiero expresar mi apuesta por la educación pública. Puesto que el cambio depende de las personas, así ha sido en la historia de la humanidad y así seguirá siendo, somos las personas que transforman las instituciones, organismos y naciones, no al contrario.

Es hora pues de empezar a unir nuestras fuerzas y explotar más nuestras capacidades creativas, pero sobretodo transmitir el entusiasmo, esperanza por un futuro más digno y más justo.

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