¿Quién forma a los formadores?

Vale la pena leer la investigación que hizo Patricia Ames y Francesca Uccelli sobre la calidad de la enseñanza impartida en los principales centros de formación docente en 5 regiones: Cusco, Cajamarca, Piura, Tacna y San Martín.

En cuadro a la izquierda pueden ver un dato soprendente y es el geométrico crecimiento de los ISP después del famoso D.L. 882 del año 96, en el que durante el gobierno de Fujimori se promovió la inversión privada en educación.

Me preocupa una de las conclusiones del estudio en la que Patricia y Francesca dicen que “el mayor y más profundo problema identificado se concentra en la limitada transmisión y manejo de los contenidos impartidos, la escasa presencia y uso de fuentes directas y el excesivo uso de separatas de baja calidad”(p.166).

En otra parte dicen “Sin embargo, más que trabajar y ejemplificar conceptos, muchos de los profesores centraban la atención en dictar definiciones y asegurar que los alumnos las aprendieran de memoria, es decir, en el aspecto formal de los temas más que en el conceptual” (p.156).

Esto es preocupante. Se han dado cambios positivos en la formación docente, pero ¿quién forma a los formadores? Esto es delicado y complejo. y eso que sólo estamos hablando de Institutos de Formación Docente (ISFD), imagínense cómo será en las universidades en las que el docente por el bajo sueldo se cachuelea por todo lado.

Corrobora lo que ya hace un tiempo se viene diciendo, hemos mejorado el cómo de la enseñanza, pero desconectado del qué y el para qué. Es elogiable el trabajo del PRONAFCAP, pero infinitamente insuficiente.

Otra tema que las autoras llaman la atención es la escolarización de la educación superior pedagógica. Esto es, el hacer del instituto una escuela de secundaria. Cuando si bien van a formar jóvenes y niños, ellos no son niños, sino jóvenes en preparación profesional.

No estoy de acuerdo cuando dicen que deberían los entes del estado, regentadas por órdenes religiosas, apartar todo lo referido a Dios. El argumento que dan es la secularidad y laicidad del estado y debe dar apertura a otros credos y no imponer el católico. No estoy de acuerdo, porque se asume que se enseña ese credo porque responde a un “mercado”, es decir un grupo de personas que lo pide y necesita. Lo que no se opone al respeto a otros credos minoritarios. Además a las autoras tomar una posición neutra o secular, ya han hecho una opción, una opción por la negación y eso no es neutro. Además secularidad no significa negación, sino respeto y sana convivencia.

En conclusión, una reforma de una educación centrada en la comprensión, en aprendizajes contextualizados que realmente sirvan en todos los sentidos esta todavía ausente en nuestros centros de formación docente y más aún en las escuelas. Tenemos mucho por hacer todavía, pero implica empoderar más a la escuela y al instituto y apoyarlos para que generen una mayor capacidad mejorar y construir.

Ames, P., & Uccelli, F. (2008). Formando futuros maestros: observando las aulas de institutos superiores pedagógicos públicos. In M. Benavides (Ed.), Análisis de programas, procesos y resultados educativos en el Perú: contribuciones empíricas para el debate. Lima: GRADE.

http://www.grade.org.pe/download/pubs/analisis.pdf



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