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Los dilemas de la escala:Cuando una buena idea se encuentra con el mundo real

  I Leí el artículo de Jessica Winter en The New Yorker un domingo por la noche, cuando debería haber estado revisando los reportes de campo que Vicentina me envía desde Paruro. Se titulaba “The Miseducation of Maria Montessori” y contaba una historia que conozco bien: la de una pedagogía nacida para los más pobres que terminó siendo privilegio de los más ricos. Winter describe cómo Montessori abrió su primera Casa dei Bambini en 1907 en San Lorenzo, un barrio obrero de Roma con altas tasas de pobreza. Los niños que atendía eran tan pobres que no reconocían los cubiertos que ponían en la mesa. Y sin embargo, esos niños mostraron una respuesta extraordinaria al método. Aprendieron a escribir con entusiasmo, usando letras móviles recortadas en papel de lija. Era, por cualquier medida, un éxito pedagógico notable. Pero entonces algo sucedió. La fama llegó. Los alcaldes, los embajadores, los aristócratas empezaron a prestar atención. La primera escuela Montessori en Norteamérica se a...

Las organizaciones que aprenden y la escuela pública

Gracias al último artículo de Marcelo Lasagna (Ver Catenaria
¿Qué hay que innovar cuando todos quieren innovar?) he podido revisar el informe del estudio que IBM realiza cada dos años a más de 1000 CEOs sobre el panorama de los cambios en el mundo de los negocios en los últimos años (ver una síntesis del mismo aquí). Algunas de las conclusiones mencionadas por Marcelo:

  • Crear un clima de creatividad. Las organizaciones deberían potenciar un ambiente de trabajo donde la inspiración y la creatividad se valoren objetivamente.
  • Favorecer las estructuras de incubadoras de ideas. Se trata de núcleos de generación de ideas con soporte desde la creación hasta su implementación.
  • Implantar métricas de innovación e incentivos. Medir y reconocer el talento a las organizaciones y las personas individuales.
  • Establecer alianzas y colaboración con terceros. Fomentar el trabajo interno y externo entre diversas organizaciones y especialistas. Es particularmente importante para el sector público generar redes interorganizacionales que compartan y creen nuevo conocimiento tendiente a mejorar servicios e introducir cambios innovadores en los modelos de gestión.

Nuevamente se resaltan elementos que la teoría del cambio viene trabajando y que, como venimos diciendo, las organizaciones educativas de todos los niveles (me refiero a la escuela, UGEL, DRE y Ministerio de Educación) debieran empezar a tomar en cuenta o deberían aplicarla.

Empezando por la última, se habla mucho de alianzas, pero el sector público es el último lugar donde se da un trabajo de este tipo. Las Comunidades de Práctica brillan por su ausencia en los entes públicos y serían de gran ayuda para mitigar una serie de problemas.

Respecto a las tres primeras las escuelas, con algunas excepciones, organizacionalmente no son espacios donde se fomenta la innovación, se incentiva la creatividad o se busca que se constituyan en incubadora de ideas, Magari!, que en italiano significa "Ojalá fuera así".

Con lo dicho anteriormente, si bien me genera una pasión mayor por colaborar con la reforma esperada de la educación en el sector público, no busco que nos deprimamos y constatemos lo lejanos que estamos de ser una organización que aprende. Soy consciente que, como dice Fullan, las escuelas están realizando acciones de mejora todos los días y efectivamente mejoran, pero lo que necesitamos es hacer más efectivo al sistema en sí.

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