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Las reglas del poder que nadie te enseñó (y que explican todo lo que pasa en Silicon Valley)

  Lo que Sam Altman, Dario Amodei y un profesor de Stanford pueden enseñarle a cualquier líder educativo Hace unas semanas, The New Yorker publicó una investigación de año y medio sobre Sam Altman, el CEO de OpenAI. La escribieron Ronan Farrow y Andrew Marantz . Más de cien entrevistas. Memos internos. Mensajes de Slack. El título lo dice todo: "Sam Altman podría controlar nuestro futuro. ¿Se puede confiar en él? " Un exmiembro de la junta directiva de OpenAI lo resumió así: "Él no está limitado por la verdad. Tiene dos rasgos que casi nunca se ven en la misma persona. El primero es un fuerte deseo de agradar, de caer bien en cada interacción. El segundo es una falta de preocupación casi sociopática por las consecuencias de engañar a alguien." La reacción predecible es la indignación moral. ¡Qué terrible! ¡Hay que detenerlo! Pero yo leí ese artículo con otra lente. La del liderazgo organizacional. La de la ciencia social del poder. Y lo que encontré fue algo más ...

La enseñanza de educación cívica y el uso de internet

A pesar de las amenazas que representa potencialmente el uso de internet. Respecto al tema que se está debatiendo más hoy en día, educación para la ciudadanía, algunas investigaciones muestran que uso de internet tiene muchos elementos positivos.
Algunos comentarios de Cuban.


Learning Civics through Digital Engagement: An Oxymoron?
de Larry Cuban on School Reform and Classroom Practice de larrycuban

Left far behind in the wake of No Child Left Behind has been the teaching of Civics. Once a ninth grade fixture in social studies since World War I–yes, a century ago in a surge of enthusiastic curricular change, educational progressives in the U.S. established Civics to prepare students to be responsible citizens. By the 1950s, U.S. students took Civics, Problems of American Democracy, and U.S. Government in high school. Since then, these courses have shrunk considerably.

The decline in course-taking has occurred over decades as policy elites have replaced the civic mission of public schools with one that seeks to make public schools an arm of the economy. With state standardized tests and accountability seizing schools over the past quarter-century, teaching Civics has become a casualty of the narrowed school curriculum. Whether course-taking is equivalent to civic literacy is debatable but the 2010 National Assessment of Educational Progress in Civics revealed widespread lack of knowledge about the mechanics of government and democratic practices.

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